Lluevellora

Llueve un agua diseminada y vencida en la ciudad
en la plaza de los balcones y asambleas
tras los puentes que llevan al subsuelo de la patria
de gringos parias y de indios obreros industriales
Llueve llora ese país con la memoria intacta
Hay un dolor de orfandad
otro de pena
Uno de quenas disfónicas y otro de bandoneones derrotados

Un dolor de incertidumbre y otro en desgarro
el barro de la historia amasa mansamente
con lágrimas la tierra bendecida por sus hijos
Y la garganta múltiple del pueblo
canta tu nombre para siempre.

Tato Contissa, el jueves, 1 de julio de 2010 a la(s) 18:14 ·