Marcha, Voz, Relato, Reacción

El peronismo como hecho cultural de la Argentina y como universal de lo argentino a nivel planetario nunca trazó una política oficial.
No hay certeza de que lo haga, (sí ilusiones Jorge, claro que sí) de manera que ¿a qué viene esta indignación generalizada de izquierda a derecha en el establishment intelectual de la Argentina por haberse cantado la marcha en el acto de asunción del secretario de cultura de la Nación?

Ensayo una interpretación:
La marcha peronista es parte del “relato” de un proyecto de país. En una rápida acción de ponderación significa que los “muchachos” (los aindiados que solo servirían para abono en la comprensión sarmientina del exterminio como base previa de la construcción civilizada) unidos se presienten triunfadores, se pondrán a la vera de los tornos, y refutarán con su condición de obreros industriales la inutilidad genética que les había sido decretada por el “relato” de la Organización Nacional.
La marchita significa (en el sentido cabal de la significación) que los muchachos consiguen la palabra, que es grito, grito de corazón que viva el protagonismo histórico alcanzado y que se nomina simplemente en el nombre de quién conduce. Y lo harán como siempre, una determinación del tiempo que se legitima como derecho humano permanente e inalienable. La marcha dice además que el que conduce tuvo un saber, el saber de conquistar a la gran masa del pueblo, una conquista de amor que hace acero en la lealtad, que es un sentimiento recíproco, imprescindible en los grupos humanos que marchan en la historia.
No me detengo en el combate anunciado al Capital, porque la mensura con categorías ajenas al desarrollo del capitalismo dependiente de los países periféricos es demasiado evidente como para aclarar lo demasiado aclarado.
La gran Argentina, el sueño continentalista sanmartiniano, la ejemplaridad a imitar, que le quita singularidad y divinidad al conductor y la hace obligación moral del conjunto, esa amalgama de sentidos con la que la propia historia ha cargado a lo largo de los años de vida del movimiento son las razones por las cuales aún tiene efecto de irrupción. Por eso molesta, incomoda, genera reacciones de incomprensión.
Ni ramplonería, ni cantito partidario, ni insolencia ante la formalidad republicana….relato, puro relato. Pura afirmación.
Un hecho significante de la cultura que, bien pudiera cerrar un acto de asunción en una secretaría de cultura.

Tato Contissa, el sábado, 1 de agosto de 2009 a la(s) 21:38 ·