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Como coló la inseguridad

Este es otro fragmento de Salven a Clark Kent. Editorial Corregidor. Abril de 2005.

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            Está el Blumberg de carne y hueso y está el otro, la construcción mediática, la medida canónica de los sectores medios que encontraron un dolor de identidad y una glorificación de sus temores.

La ideología de esos sectores, que atraviesa toda la sociedad, vertebra además la cultura de los medios.

Los medios piensan como la clase media, la gente en los medios es la clase media. El sentido común, para esta cultura, es el sentido “del común de la gente”. Y aún cuando el periodismo se siente (y se desea) ajeno a ese anonimato, no cesa de reverenciarlo en el discurso. Su adicción a las audiencias construye una demagogia suficiente para envaselinar la columna mercurial de los ratings.

Por eso uno y otro Blumberg se han convertido por un tiempo indeterminado en la piedra de toque de la referencia mediática. Pocos se atreven a rozar la túnica del nuevo tribuno. Un tribuno que no cesa de atropellar a las instituciones que desconoce y que ignora indeliberadamente.

Indeliberadamente porque la ignorancia de Blumberg es genuina, la misma ignorancia que los sectores medios mayoritariamente tienen sobre la cosa pública.

Pocos se atreven a contrariar al personaje. Casi nadie. Los periodistas más aventurados juegan al sosiego y al equilibrio, y hasta a la condescendencia ante cada infortunio verbal del nuevo santo.

Los griegos llamaban a quien se desentendía de la cosa pública: idiota. Una paradójica idiotacracia se apoya en el terror del periodismo a desafiar la caprichosa voluntad de las audiencias.

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Sintió la carga amenazante de la voz del contestador. Era una mujer, mucho peor para él. Con la pesadez admonitoria de una esposa defraudada, de una hermana beligerante, de una hija hastiada, de una madre abochornada ante la conducta del hijo.

– Después de eso que leyeron pienso cambiar de radio. Ustedes no tienen derecho a degradar la persona del padre de Axel.-

Se había tomado en serio la modalidad de los mensajes telefónicos al aire. Tanto que ya casi ni chequeaban lo que salía. De manera que la voz de esa indignación golpeó con furia inesperada.

Había tres cosas. La primera “cosa” era la cosa del temor. La sentía alrededor de los ojos, en el cuello, en los bronquios, como un sofoco. Era el temor a desaparecer por efecto de cambio de dial. Conocía esa condena, puesto que había vivido una vida de culpable. Una vida de decir lo que más le parecía, lo que más concluía, lo que se presentaba ante su conciencia luego de haber reunido datos, contrastándolos y finalmente reflexionado. Esa tarea siempre lo alejaba del sentido común y lo acercaba a su patíbulo. Se había entrenado para convencer, y para convencer había que argüir. Y argumentar era investigar, estudiar, trabajar. Le parecía escuchar la voz del Ruso haciéndole el favor de amigo de una condescendencia compasiva diciéndole mientras comentaba sus escritos:

-Qué manera de esforzarte por ganar amigos que tenés.-

Pero al Ruso le importaba más el amigo que el periodista (porque casi amigos ya no tiene)  y siempre terminaba mirándolo como quien mira el irremediable trayecto de alguien que acaba de caer por el hueco del ascensor.

Él en cambio, se obstinaba en sostener la forma del periodismo que no recordaba quién le había enseñado.

Supo tarde, cuando ya la modalidad se le había hecho hábito, que la tarea no era la de convencer sino la de coincidir, la de captar el temperamento de “la gente” y reproducirlo con fidelidad, la de halagar el oído del oyente, la de decir “lo que la gente quiere oír”. Y aún cuando tarde, cuándo tarde eso ya le era sabido, no lograba sino apenas aproximaciones y, como en ese caso, cuando el asunto lo desbordaba, cuando el resultado de su pensar se le volvía irrefrenable, volvía a contrariar al “soberano” y a recibir la condena.

La segunda cosa era que le tiraban a Axel por la cara. Le tiraban la poderosa y fantasmal figura del chico asesinado como la carga de la prueba. Lo inhabilitaban silenciándolo con la impronta de la muerte, con su indiscutible fatalidad. Lo ponían en ese lugar en el que el gesto condenatorio clausuraba todo pensamiento posible.

Ahora hijito mío tenés que sentir. Y sentir significa imbuirte del sentimiento promedio de la audiencia. Mutar extático al inconsciente colectivo en una relación que siempre te obstinarás en vincular con “el uno y el todo”. Muy oriental y muy a propósito.

La tercera cosa era la necesidad de una tanda, otro par de mensajes, un tema musical y un respiro. Había pecado de una inteligencia prohibida en el paraíso mediático. Dios estaba enfurecido, y muy dispuesto a escuchar la radio de Hadad.

Tato Contissa, el sábado, 9 de octubre de 2010 a la(s) 21:33 ·

 

Descubriendo El Colón

Al colón!! Al Colón!! Así canta la tribuna popular consagrando lo que no nació sino a espaldas de lo popular…”El Colón”….. Y contra ese desprecio e invisibilidad institucionalizada igual, este pueblo generoso fue capaz de una admiración apropiada sobre algo que le era vedado…ajeno…impropio…. prohibido. La impronta de las patas en la fuente del 17 es siempre referida al revés, porque la irreverencia estaba instituida por las rémoras del país del centenario, toda vez que los cabezas no podían circular por las zonas “blancas” circunscriptas de la ciudad. La indumentaria era entonces la excusa para implementar el derecho de admisión a todos los paseos citadinos que habían sido construidos o remozados para el Centenario. De allí lo revulsivo de los descamisados.
La verdad es que la primera noticia de un artista popular que haya pisado el Colón es la de la Negra Sosa en los albores de la democracia recuperada.
Y la pregunta cae desde su peso no asumido…. ¿es el Colón un emblema de la argentinidad?….y de cual argentinidad? …la del centenario?…
En el centenario el proyecto de la Argentina pastoril y del modelo agroexportador satelital a la política británica en el mundo hacía su autoglorificación. La prensa, la escuela y la tribuna afianzaron la idea de eternidad de ese diseño.
Los fastos del Centenario fueron con todo el oropel imaginable. Esos festejos y su relato, constituyen la consagración misma del modelo político, económico y social de la “oligarquía vacuna”. Un país que alcanzaba el “éxito” sobre la base del fraude electoral, la democracia ficticia, y la resignación de un desarrollo propio al modelo económico de Gran Bretaña debía sostener y profundizar su sistema consagrándolo ritualmente.
Veinte años después, la indignidad y la pequeñez de ese destino pretendido se derrumbaban para siempre. En 1930 la el proyecto colonial queda sin destino y solo atina a colgarse de la mustia teta del imperialismo decadente en posiciones oprobiosas como las que emblematiza el tratado Roca-Runciman .
Es el Colón emblema de eso?
O la voz de las multitudes la ha puesto en un sitial de excelencia para todo lo que sea argentino motivo de orgullo? Al Colón!! Al Colón!! Para Gardel, Maradona, Fangio…Leloir… o ese del barrio que nos hace a todos los del barrio sentir que el barrio es una usina de talento y de belleza.
Y viste como son las cosas no? Una pregunta trae a la otra y así…a otra que no se pensaba podía ser preguntada…¡Es la argentinidad de mayo la misma que la del centenario? A cuál de las dos se parece más ésta, la de ahora, la argentinidad del bicentenario?…. una Argentina que se piensa para todos los argentinos y para Amèrica Latina.. ¿cuál es más al palo…para parafrasear a la Bersuit?
Y el Colón….a cual de las tres argentinidades le corresponde ser emblema?
Mucha pregunta para un país que, a veces, se tapa los ojos de banderas para no ver al país real.
Lo bueno de la Argentina de hoy es que es la que es…y se promete como hacía tiempo que no se prometía, ser la que queremos ( al menos las mayorías) la que debe ser.
Pero habrá que hablarlo…habrá que animarse a hablarlo…porque, mal que nos pese somos occidentales en una gran parte….y lo mismo indios…por lo que la palabra….desde el principio mismo del mundo, la palabra…es lo que nos va a salvar…
Por eso yo no iría al Colón hasta tanto no se me aclare de qué Argentina quiere ser emblema.

Tato Contissa, el sábado, 22 de mayo de 2010 a la(s) 15:05 ·

Desde una pampa de cruces

Trabajo dando mis impresiones sobre lo que ocurre en tanto cuento lo que ocurre, a mi manera, con mis miradas sesgadas y mis limitaciones y talentos. No transfiero realidades ni las impongo a las audiencias. Soy periodista, un trovador desafinado del siglo XXI. La profesiòn a la que adscribo a mutado a un hato de pistoleros que, con el taco de la bota puesto sobre el cadàver del periodismo, simulan la santidad donde hay prostituciòn, verdad donde mendacidad, justicia donde impunidad, abnegaciòn dònde mesquinos e inconfesables intereses.
Feliz dìa del periodista….sobre las cruces de su cementerio.

Tato Contissa, el sábado, 5 de junio de 2010 a la(s) 16:42 ·

Distracciones traicioneras

 Mientras de manera sibilina los voceros de los grupos económicos no se distraen en su afán de torcer el rumbo de a política argentina, una esforzada operación de sinécdoque conceptual se intenta sin éxito en un rincón del espacio kirchnerista. Lo mejor, en cualquier caso, es que la presidenta Cristina Fernández e Kirchner lleva la disputa importante (la primera) al centro del mundo y marca una distintiva comprensión de la crisis internacional y de la forma de enfrentarla.

Algunos referentes del progresismo con genética de izquierda decimonónica hacen verdaderas contorsiones en el esfuerzo por sintetizar el nuevo espacio político de la Argentina a partir de la muerte de Néstor Kirchner. El deseo de librarse de la incomodidad que les produce el peronismo nos ofrece la oportunidad de decir alguna cosa que nos parece pertinente para tener presente en esta hora, y para ayudar, porque todos esos esfuerzos y esas capacidades innegables hacen falta para otro propósito que es el de consolidar el proyecto en marcha.

La esforzada operación de sinécdoque conceptual consiste en un intento de reducir la nueva totalidad del espacio kirchnerista con el solo aditamento de ese sector del progresismo. Vieja idea de la parte haciéndose del todo.

Las referencias son inequívocas en este sentido, parece ser que la política de derechos humanos del gobierno,  y las inclusiones de causas de nuevas minorías son, en muestra de biopsia, prueba irrefutable de esta redefinición, y de la naturaleza resignificante de ese progresismo.

El peronismo no debería tener que  desempolvar sus fueros en estos territorios pero bueno es recordar que la incorporación de las mujeres al sufragio, la ley de divorcio, y otras extensiones del derecho político en la Argentina constituyen parte de su itinerario histórico. La expansión del derecho ha sido en los últimos 65 años obra pura del peronismo. Desconozco que existan organizaciones del tipo de “Putos socialistas”, “Putos comunistas” o “Putos radicales”, siendo que si han dado pruebas de valía militante los “Putos peronistas” quienes integran de manera protagónica el nuevo extenso paisaje juvenil del espacio kirchnerista. Desde esa definición política se acompañan a las organizaciones libres que las minorías sexuales se han sabido dar en el país.

En realidad resulta claro que este intento está buscando una solución para algunos intelectuales mucho más que para los propios hombres y mujeres del progresismo que ya están absolutamente consustanciados con el nuevo espacio. Siempre vivir es previo a cualquier decir de la vida.

Tener que encontrar la explicación de por qué el kirchnerismo no es ya peronismo, por qué el peronismo ha muerto con la muerte de Néstor Kirchner, por qué el progresismo ahora sí puede ingresar en el campo nacional y popular una vez hecha la limpieza conceptual del peronismo, es parte de la ingeniería de absurda abnegación que se despliega en estas horas.

La verdad es muy otra, el progresismo y la izquierda decimonónica le han aportado poco y siempre tarde al movimiento nacional y popular de la Argentina, con lo que no es de esperar que califique para factor dinámico en la transformación de un espacio político tan central. Pero advierto que no es posible prescindir de ellos, porque el kirchnerismo es este momento actual del peronismo, o si se quiere, la actualidad del movimiento nacional y popular, y estos sectores son parte integrada y requerida del kirchnerismo.

Pero podemos sacar provecho del observar estas razones y estos esfuerzos, porque lo que se busca muchas veces en nuevos lugares se encuentra acuñado en el espíritu histórico del pueblo. En primer lugar decir por qué razón el peronismo es generalmente incómodo en una descripción que agregue algo a su consabido ser “el hecho maldito de la Argentina burguesa”.

Los intelectuales en general y los intelectuales progresistas en particular saben que el pringue peronista te relega en la cátedra, te quita de la prensa reputada, te confina a suburbios editoriales y te desmejora la reputación académica, científica y profesional. Los intelectuales peronistas no somos aceptados como serios, aunque le hayan dado muchos de ellos al país lo poco de pensamiento genuino que se generara en el siglo XX, y esto en virtud de la sistemática persecución, ocultamiento y negación que el establishment cultural de la Argentina le ha practicado desde 1955 hasta el presente. Muy pocos obedientes a la máquina de disciplinar de ese establishment se terminan revelando, como digo poco y tarde, pero al menos al fin. Caso emblemático de estas rebeliones es Ernesto Laclau. Otros, como Nicolás Casullo han oxigenado a toda una generación que quería pensar por sí misma y situados como lo ordenaba la reveladora doctrina de Rodolfo Kusch. Pero en general, la subordinación era el tono de la melodía y el peronismo como fuente de pensamiento o lo que colindara con él debía ser relegado a la categoría del graznido.

Más estos son tiempos diferentes. Cuando comprobamos que la derecha argentina sufre pauperismo intelectual y que apenas supera la tilinguería de un Rotzinger, o el balbuceante discurso prepolítico de Macri podemos afirmar que lo único con lo que cuenta el país como pensamiento proyectado es lo que puede ofrecerle el campo nacional y popular. De manera que para que perder el tiempo en una discusión endogámica innecesaria?

Por qué importa hacer esta aclaración? Porque el conservadurismo no duda jamás en disfrazarse con las ropas de los movimientos populares, y mientras algunos se distraen en la búsqueda de perfecciones teóricas, estos grupos apelan a la estética para, apoderados de la apariencia, restaurar el orden conservador rediseñado a partir de 1976. Lo hacen groseramente, porque han perdido el estilo. Lo que no han perdido es la conciencia clara de sus propios intereses que siempre van a contramano de los intereses de la Nación.

El que se distrae pierde, hace perder y sin querer, traiciona. No nos podemos distraer.

Tato Contissa, el Lunes, 10 de enero de 2011 a la(s) 14:06 ·

Domingo K, Lunes P

La lucha después del voto

El domingo voto K para que desde el gobierno se hagan cargo de que no sólo hay que hacer presente al Estado ausente, sino que hay que desarrollar políticas formativas de recursos humanos desde las universidades nacionales para que ese Estado se nutra de manos y cabezas eficientes para el proyecto nacional. Los voto y los obligo.

El domingo voto K para que terminen de darle vueltas al plan energético y lo pongan a jugar en esa idea de país dónde nadie se quede afuera de la producción, del consumo y de la vida.

El domingo voto K para que liberen la palabra pública del corsete que le han puesto los grupos concentrados, más allá de los negocitos que algunos ranfañosos de ese mismo gobierno tienen con los “hadades” y los “clarines” de este país cuasi silenciado. Los voto y los comprometo a la Ley que reemplazará a la de la dictadura y a la que SOLO ESTE GOBIERNO se animó a presentar.

El domingo voto K para que hagan la reforma impositiva, graven las transacciones financieras, bajen el IVA y hagan de la imposición una herramienta para el diseño del modelo productivo de la Argentina en función de la región. Los voto para que se alejen de las influencias de los amigos de ocasión que cantan como las sirenas desde los riscos de los noventa.

El domingo voto K para que la Argentina no pierda el sendero emprendido en 2003 y profundice y acelere la transformación, es decir para que se termine con la tibieza de los tibios, las mezquindades de los mezquinos, y las avaricias de los oportunistas, y para que jueguen los hombres y mujeres realmente comprometidos con el proyecto nacional y popular.

El domingo voto K para derrotar a los que ya fracasaron y se esconden detrás de la desmemoria y de los afeites mediáticos. Pero el lunes empezamos la lucha contra los que frenan desde adentro lo que no posible, ni justo, ni decente demorar más.

Tato Contissa, el jueves, 25 de junio de 2009 a la(s) 21:13 ·

El previsible caso del Dr. Vargas y Mr. Llosa

Una literatura espléndida la del Dr. Vargas, de cabo a rabo, para no ponerse puntilloso cuando lo peor de Vargas es siempre mejor que lo mejor de muchos. Desde las Narraciones de El Jefe…(recuerdo especialmente “Día domingo”) hasta El sueño del Celta, demasiado criticado por razones extrañas a la calidad de su pluma…que sigue siendo buena cincuenta años después.

Lo de Mister Llosa es otra cosa, sobre todo esa modelación de ”Reader’s Digest” del tipo de “Desafìos de la libertad” con el que posicionó promediando los noventa lo que ya había delatado en los ochenta de diversas maneras.

Así como es sorprendente el engarce del relato del Dr. Vargas, es de ramplón y previsible el, digámosle ideario, de Mr. Llosa.

Tampoco debe ser bueno en el fútbol o en la cocina, uno tiende a imaginar.

Es cierto que para reaccionario y buena pluma nos quedamos con Borges, pero el Dr. Vargas es muy bueno, demasiado bueno como para dejarse llevar por la diatriba inconsistente de Mr. Llosa.

La derecha argentina quiere trasladar el prestigio literario del Dr. Vargas al valor político de la palabra de Mr. Llosa, y quizá lo esté logrando un poco por la inocencia y otro poco por la desorganización de los intelectuales del pueblo argentino que, quede claro, no son todos los intelectuales argentinos.

Tal vez, como muchos son parte del gobierno, deberían delegar los posicionamientos a quienes tengan las manos más libres. En ese sentido hay que actuar más como la derecha del mundo, que se abroquela, se une, se  unifica, para convertir sus pobrezas ideológicas en verdades universales.

De cualquier manera en este caso poco enojoso e inflado de la crítica a la invitación recibida para la apertura de la Feria del Libro hay alguna cosita que decir.

El problema que se le abre a los organizares de la feria del libro es que han invitado a la apertura a Vargas Llosa, es decir al Dr. Vargas y a Mr. Llosa. Y está claro que por la naturaleza del acto, no pueden ir los dos.

Tato Contissa, el miércoles, 2 de marzo de 2011 a la(s) 14:19 ·

La música es la vida que ha decidido sonar en todos lados

La música conoce nuestra historia

Ha modulado penas y sonado en las heridas

Ha hecho tintines en los tintines de la risa

y ha puesto prisa y freno

a lo bueno y sentido de la vida.

 

La música ha acompañado

pero también ha sido guía,

escuela,

de todo lo que adentro vuela.

con pluma de alma y ala colorida.

 

La música ha conseguido su lágrima y su beso

la excusa del amor que los cuerpos acuerdan en los cuerpos

y la nota final del muerto amado

La música trae pasado

y nos empuja a los soles cada día

La música es la vida

que ha decidido sonar en todos lados.

 

La música señera, veloz y lerda

marca de pueblo, de Nación y patio

Cuerda que tensa la batalla

y ata el reposo del amante

y hacia adelante nos empuja

con voz y con silencios que nos canten.

 

Tato Contissa, el Lunes, 22 de noviembre de 2010 a la(s) 10:26 ·

Hinchazones

“Pedraza está ahí nomás de Moyano y, por ende, ahí nomás de Cristina”. Jota Lanata.

Entre el 83 y el 89 se fue hinchando de inteligencia, más como la inteligencia debe crecer acompañada de otras encimas humanas que no se desarrollan en cuerpos con espíritus mezquinos, Jota Lanata se hinchó entre el 89 y el presente en sola pelotudez.

En tiempos de pobreza intelectual esas hinchazones parecen gordura, en tiempos de resuperación y recuperación del pensamiento social la inflamación solo ofrece la patética imagen de su tumefacción.

Tontera amoratada, silogismos elementales, veleidades resentidas, berrinches y envalentonadas de sets televisivos es lo único que ofrece este pobre fantasma de lo que alguna vez se prometió ser y jamás llegó a ser.

Me apena más una generación de pavos en cohorte que hoy se asombran de los que se supone es un cambio, una transformación, una  degradación en el caso más extremo. La verdad es menos sabrosa siempre, Lanata es un fraude, la falsificación de una ilusión colectiva de clase media, un porteño europeo más allá del bien y del mal, un irruptor en transgresión creciente, pero por todo ello y en consecuencia un tipo que, a pesar de las apariencias, es más boludo que gordo, más inútil que nocivo, más funcional que insurgente.

Ahora, lo que se dice daño…daño…es incapaz de hacerle daño a nada.

Porque de nada es gordo e hinchado de pura nada.

Se verà que no discuto el epìgrafe que encabeza este comentario. Es que a las hinchazones hay que ponerles hielo y a los hinchados…pena.

Tato Contissa, el Lunes, 25 de octubre de 2010 a la(s) 22:19 ·

 

 

Esquina

Ahora la espera ha perdido su contorno

El puño apretado no contiene nada

y una caricia aborta en el canto de mi mano

Dirijo los ojos a ninguna ausencia

allí dónde los siglos no reconocen nombres

y todas las mujeres son la misma

Es ese segundo en que la soledad te deja solo

Y nada puede evitar que te abandone

Las esquinas siempre han sido dobleces del futuro

Pero amenazan con ser otros caminos

Y se prometen para ser andados

tentadores e inseguros.

Apenas si peno mientras marcho…

Tato Contissa, el sábado, 13 de noviembre de 2010 a la(s) 9:50 ·

Fe que ve

Pocas veces en la vida la expresión del deseo y la observación de la realidad me han sido tan concurrentes. Sin hacer adivinación ni decir plegaria, advierto que en los próximos veinticuatro meses del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la Argentina transitará por la transformación más profunda del último medio siglo, y que los gestos resignados de algunos y los movimientos transfronterizos de otros están lejos de reflejar el temperamento del espacio político que lidera la presidenta. No tomo drogas de diseño ni estoy atravesando por un periodo de ensoñación.

Podría explicarme apelando al estado de lo que mejor conozco: la imagen pública. Desde allí decir que la usina pródiga de descrédito que constituye el sistema mediático concentrado del país, un facilitador de encumbramientos insólitos como el de la desvaída y desangelada figura vicepresidencial, no han podido mellar la respetabilidad política de la primera mandataria de la Nación a pesar de la andanada horaria de intentos. El sistema mediático hegemónico de la Argentina tiene más de una manera de otorgar prestigios, emperifollar halagos, disponer de homenajes o, por cierto con más enjundia, todo lo contrario. He trabajado en textos del circuito académico y otros de divulgación las acciones de la victimación y de la exaltación social mediáticas, de manera que me ahorro aquí mayores precisiones. Quiero subrayar sí, en principio, que si esta superficie (la imagen de Cristina) resiste, quiere decir que hay un núcleo sólido debajo.

¿Por qué resistir en la actual instancia histórica tiene un merito que sólo los más cercanos han sabido valorar lo suficiente? Vivimos tiempos de una peligrosa convivencia. El pensamiento resurgido de las comunidades en búsqueda de principios de organización más justos duerme a la vera del lobo del mercado, que no ha muerto, sino que recupera fuerzas luego del descalabro de principios del nuevo siglo y de la reaparición de la política en el último quinquenio.
Esta es una realidad que no puede evadirse con amnesias mediáticas ni encubrirse con declamatorias pretendidamente progresistas.
Hace cinco años que el gobierno argentino comenzó a recrear un Estado con más presencia en el escenario económico siempre a riesgo que la bonanza de las condiciones internacionales nos fuera a hacer un hijo bobo una vez más.

El útero prodigioso de los sectores medios urbanos de la Argentina es lo suficientemente fértil y a veces lo suficientemente estúpido como para embarazarnos de un nuevo fracaso a las puertas de la oportunidad.
¿De dónde salió esta capacidad regenerativa y esta resistencia?

Perón dice que la fortaleza de las bases morales hace que en el triunfo no caigamos en la soberbia y que la derrota no nos infrinja los filos de la duda. Me parece que la presidenta dio prueba de haber pasado el examen de la hora. Cuando la consagró el voto popular, y en los momentos en que los vientos no fueron favorables esas bases morales protegieron las convicciones ideológicas y la voluntad de continuar.
Después de junio, cada día, cada palabra y cada gesto le permiten ver, a quien tenga bien ver, que el camino no se altera.

La reforma impositiva, la búsqueda de emprendimientos con el Estado gestor, la generación de mecanismos de expansión del mercado interno abrochada a políticas sociales de inclusión más vigorosas que la presente, la democratización de la palabra pública, el diseño de la política energética que llega hasta la boca de pozo de la ley de hidrocarburos, el acuerdo económico social, son las llaves maestras de la salida hacia delante que es, a mi juicio, la dirección elegida y ratificada por este gobierno. No tengo ni se me ha expuesto una sola razón válida para pensar otra cosa y mucho menos lo contrario.

La respuesta a la pregunta sobre el quién de este qué recae únicamente sobre Cristina Fernández de Kirchner. Esto es objetivo no sólo en consideración a la posición, sino a la calidad política. Es fácil, no hay tanto que mirar y demasiado poco que ver que guarde una entidad y una estatura suficiente para encarar este proceso. Es ella y ella está para eso. Y lo va a hacer.

Si nos preguntaban hace un año nomás sobre la situación de los fondos previsionales:¿alguien imaginaba la recuperación de ese patrimonio de las manos de las AFJP? ¿Pensábamos que Aerolíneas Argentinas retornaría al manejo público?
En tiempos de triunfo hubo poca soberbia y mucha toma de riesgo, para poner por caso además de lo ya mencionado el lanzamiento de la propuesta de proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual, que se tragara muchos políticos prometedores a lo largo de veinticinco años de democracia.
También es objetivo que la derrota electoral legislativa no alimenta titubeos, yo no advierto actitudes timoratas, ni claudicaciones o retrocesos, más allá de los rumores mediáticos acompasados por el frotarse de manos de los intereses corporativos.
No soy hombre de fe excesiva y menos a ciegas. Estoy viendo lo que voy creyendo. En la dificultad del tiempo hallo la certeza de la oportunidad, y en las notas de carácter del principal actor político de este tiempo, la viabilidad.
La fe es tan grande y parece ver tan bien que no tengo lugar para la duda.

* Tato Contissa es periodista, escritor, investigador, profesor titular de Periodísmo Crítico y Problemática del Periodismo de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

Tato Contissa, el miércoles, 5 de agosto de 2009 a la(s) 20:04 ·